El Puñal

Y en labios de su querida
apura aliento de vida,
y la estrecha cariñoso
y en éxtasis amoroso
ambos respiran así;
mas, súbito él la separa,
como si en su alma brotara
horrible idea, y la dice:
-María, soy infelice,
ya no eres digna de mí.

Del salvaje la torpeza
habrá ajado la pureza
de tu honor, y mancillado
tu cuerpo santificado
por mi cariño y tu amor;
ya no me es dado quererte.-
Ella le responde: -Advierte
que en este acero está escrito
mi pureza y mi delito,
mi ternura y mi valor.

“La Cautiva” de Esteban Echeverria. Tercera Parte, “El Puñal”

La cautiva como mujer es un símbolo de poder para el hombre blanco que se veía deshonrado al ver a su mujer convertida en cautiva. Al mismo tiempo la mujer veía perdida su honra sexual, altamente valuada de acuerdo a los cánones de la época. Esto provocaba una “doble deshonra”.

El rapto atacaba directamente la honra sexual de la mujer, en tiempos que el honor femenino consistía en conservar la virginidad y la reputación. Las niñas en edad núbil , si volvían de su cautiverio ¿cómo podrían comprobar su virginidad? y las casadas ¿cómo mirarían a sus esposos a los ojos, con el fruto del pecado en sus vientres?

González de Nájera describe el conflicto emocional que generalmente se producía en los rescates “iban los indios a traer algunas cautivas, las cuales no querían venir delante de los nuestros por verse preñadas, escogiendo por mejor partido, el quedarse condenadas a perpetua esclavitud, antes de padecervergüenzas a los ojos de sus maridos y de todo el campo”.

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